sábado, 10 de abril de 2010

LAS FARC Y SU JUEGO DEL INTERCAMBIO HUMANITARIO

La semana pasada la guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) enviaron un comunicado al gobierno colombiano por intermedio de la senadora Piedad Córdoba, quien ha actuado como mediadora en las dos últimas liberaciones de secuestrados efectuadas por dicha guerrilla. En este comunicado las FARC reiteran nuevamente su voluntad de reiniciar los diálogos de negociación para un canje de militares y policías secuestrados en la selva, por guerrilleros encarcelados. Esto acabaría supuestamente con el ya largo conflicto armado que viene sacudiendo al país.

Las FARC insisten en declarar que tanto los secuestrados como los rebeldes son prisioneros de guerra, mientras que el gobierno considera que los guerrilleros presos son simple y llanamente criminales profesionales dedicados al secuestro, extorsión, narcotráfico y terrorismo. Ya se pueden imaginar amigos lectores, que bajo estas bases de propuesta será muy difícil llegar a una salida honesta y justa para las partes. Otro punto sensible en las condiciones para el intercambio, es que las FARC incluyen a guerrilleros extraditados a los EEUU, sindicados de narcotráfico y lavado de divisas, en su lista de “canjeables”.

Con estas primicias pienso que un supuesto intercambio humanitario está mucho más lejos de lo que la mayoría de los colombianos anhelan, y la cúpula de las FARC es consciente de ello. Sólo que este juego diplomático de ir y venir, proponer y rechazar, parece de nunca acabar, y sólo prolonga dos realidades: el control de la guerrilla sobre ciertas áreas del tráfico de drogas y armas; y la angustia de las familias de los secuestrados. Por otra parte el presidente Álvaro Uribe reiteró nuevamente su propósito de rescatar a la fuerza a una veintena de militares y policías que aún se encuentran secuestrados en las selvas de Colombia.